No puedo siquiera escuchar música sin que ésta me traiga tu imagen,
tu voz a cada momento,
con cualquier frase.
No tengo hambre, no tengo sed.
No puedo leer, no puedo estudiar,
las palabras que veo no significan nada porque no salen de tu boca,
porque no tienen que ver con vos.
No puedo mirar por la ventana tampoco;
la belleza y la tranquilidad de la noche,
de la luna,
me llevan a vos de cualquier modo.
No hay caso, no hay dónde esconderme...
Cierro los ojos y también estás ahí.


