- Supongo que todo este tiempo me pregunté cómo me sentiría al verte. Si seguiría queriéndote, si me imaginaría la vida a tu lado para siempre. Me gustaba pensar que me habías roto el corazón. Que de alguna forma eras mi destino y te había dejado escapar. Me gustaba echarnos la culpa. Ya sé que se nos fue de las manos y no podíamos seguir así. Pero me doy cuenta ahora de eso, en su momento sólo entendí que te habías ido sin despedirte y que me habías destruido permanentemente. Pero estás acá. Volviste.
- ¿Y qué sentís?
- Creo que voy a estar bien.