hay un límite, un período de tiempo, por así decirlo, que puede pasar en el que uno todavía puede salvar las distancias con alguien. Es cierto que hay infinidad de motivos para alejarse de otro ser humano, pero so el corazón es demasiado orgulloso, caprichoso o cobarde (cuando no egoísta), esa distancia inicial se vuelve una calle de un solo carril, un viaje de ida, el adiós para siempre. Pasado el tiempo estipulado, solo se vuelve en el recuerdo, ahí donde los sentimientos son atemporales y las cosas están siempre vivas.