Me compré un libro de poesía que se llama Invernadero y todo me recuerda a los pedacitos de tu vida que llegaste a compartirme.
Quedaron tantas incógnitas.
Pienso que empecé a leer novelas cuando era chica y después me enamoré de los cuentos.
Ahora consumo poesía como adicta, son etapas indefinibles que responden más a una búsqueda que al placer.
La poesía es mi compañera mietras trato de olvidarme del sabor de tu boca y del roce de tus manos sobre mi cuerpo.
El peso de tu mirada sobre mí.
Cómo pude hacerme una película tan larga con dos o tres páginas del guion.
Tengo el vino por las dudas, traté de tomarlo pero no puedo abrirlo sin sentir que estoy poniéndole un punto final a lo nuestro y no quiero no quiero no quiero.