I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

domingo, 26 de febrero de 2017

Sandra

Yo no sé por qué todo el tiempo esperás lo peor de los demás. Te dicen una cosa e inmediatamente estás desentrañando la historia secreta, buscándole el pelo al huevo para descubrir la verdad en medio de la gran mentira. Tratá de relajarte, mujer. Yo sé que te hirieron y que perdiste muchísimo en el camino. Sé que te traicionaron personas importantes en tu vida y que te cuesta confiar. Sé que te plantás como una mina fuerte que se lleva el mundo por delante, pero que en realidad todavía querés sentarte a llorar en el regazo de tu mamá. Sé que hay dolores que no te abandonan y otros que te persiguen aunque no conozcas la fuente. Arrastrás mucho con cada paso. Intentá relajarte, por favor. No debería, pero me preocupo por vos. Y cuando te escucho gritar, cuando te veo fruncir el ceño y tomar aire para empezar a quejarte sé que preferirías sentarte a tomar un mate cocido y reírte con nosotros. No sos mala. Todo lo contrario, sos un ser humano muy lindo. Pero te vienen tocando cosas difíciles hace bastante. No queda otra, hermana de la vida. A veces me veo a mí en vos. Pienso que puedo llegar a convertirme en una gran mujer si sigo tu camino. O tal vez no. Quizás sólo nos parecemos parcialmente. Ojalá puedas encontrar un respiro en mi paciencia, una ayuda en mi obediencia y en mi lealtad. 

jueves, 9 de febrero de 2017

Misery loves company

Fue un pequeño apretón de manos, sólo eso bastó. No nos conocemos tanto ni somos íntimas, de hecho sé que si no trabajáramos juntas es probable que en otro contexto nos hubiéramos ignorado. Pero supe que estaba angustiada de sólo verla y me acerqué a saludarla. Entonces me miró directo a los ojos y comprendí todo. Le agarré la mano y la presioné levemente pero con firmeza. Ella me devolvió el gesto y apretó también los labios, contendiendo las lágrimas. No fue sino hasta segundos después, cuando ella ya se había ido, que me di cuenta de que yo también estaba aguantando las ganas de llorar. Y entonces me empezó a faltar el aire e intenté mantenerme ocupada haciendo otra cosa, pero el torrente fue más fuerte que yo y mientras limpiaba la mesa con frenesí, se me corrían el delineador y el rímel. Hay ciertos dolores que sólo podés compartirlos con las personas que también los sienten; que sólo se generan con las ausencias o el miedo a esa pérdida. Apretarle la mano me recordó a todos esos días en que pasé de unos brazos a otros buscando hombros para descansar la cabeza o palabras de aliento aunque las esperanzas fueran disminuyendo. Es increíble el desgarro que siento cada vez que recuerdo esos días que a veces parecen repetirse una y otra vez hasta derribar las partículas de mi ser, que voy apilando para ver si puedo volver a ser un ser humano completo alguna vez. Me duele. Me duele horrorosamente y hoy lo sentí por ella, pero también por mí. Porque ahora soy una de esas personas que saben lo que es el dolor y lo comprenden sin palabras, con un simple apretón de manos. 

jueves, 2 de febrero de 2017

Cuentos imborrables

¿Qué es lo que siento dentro de este caparazón, lo que habita oscuro en mi corazón? 
Tal vez si supiese qué es el tiempo podría ver.
Si supiese qué es el tiempo, podría ser.