I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

jueves, 31 de mayo de 2018

Y que el tiempo ponga todo en su lugar

Ahora bien, a cambio de la guitarra recibí una copia de la Constitución Argentina. Es una edición de bolsillo, con las hojas amarillentas y olor a humedad, con un poco de cosa vieja. Fue un gesto hermoso. Se ve que él no es una persona que lea mucho, después de todo me confesó que le gustaban los libros de Albert Espinosa (y no es crítica, de hecho Todo lo que hubiéramos sido tú y yo si no fuéramos tú y yo me gustó muchísimo). Quiero decir que en su casa no debe haber mucha biblioteca. Pero así y todo él quería regalarme algo. Justo estaba estudiando para mi examen de Derecho y Economía de los Medios (mi materia némesis) y me escuchó comentarle a mi compañera que no tenía una Constitución para consultar. Y yo que insistía en que no necesitaba nada en forma de agradecimiento. Mi cara cuando apareció con esa libretita de pocas hojas, toda desencajada y desubicada en el mundo. Si no es una de las primeras ediciones, se acerca mucho. Me sentí tan conmovida que no sé cómo contarlo. Fue maravilloso. Quizás no lea jamás esas páginas (de hecho, es altamente probable que no lo haga), pero cada vez que esté ordenando o, simplemente, me cruce con la pila de libros... La voy a encontrar. Y voy a sonreír, por la ocurrencia de un compañero de trabajo y la amabilidad, bondad, empatía de otro ser humano.