miércoles, 16 de diciembre de 2020
ven conmigo el destino cambió
jueves, 8 de octubre de 2020
siempre me estoy yendo
lunes, 5 de octubre de 2020
habitarme

Esta es mi casa, por si me encuentro alguna vez tan sola que sienta un dolor muy incómodo en el estómago; para que puedas imaginarte conmigo, tomándome la mano cariñosamente o sonriéndome desde la mesa, quizás con una taza de café y unas tostadas esperándome.
Cerrá los ojos, ahí va: hay un perro en el barrio que aúlla todo el tiempo como lo haría una bestia mitológica encerrada, me da mucha tristeza imaginar al minotauro en su laberinto, siempre anhelando una compañía, y nos reconozco iguales a los tres en esa soledad sin retorno.
Tengo un ventanal muy grande, por el que se ve desde mi sexto piso una de las avenida más importantes de la ciudad y siempre hay movimiento: colectivos, autos, gente, edificios, nubes, humo, los días. Todo pasa a través de esos enormes vidrios.
Mi casa es pequeña, tal vez un poco más grande que un asteroide. Desde la cama se puede controlar casi todo, con la excepción del pasillo que conduce al baño y a la puerta de salida. Hay formas geométricas por todas partes, que no molestan pero llaman la atención, como columnas y relieves, esquinas y huecos aleatorios.
Hay una ventana más en la casa, pero es muy chiquita. Pienso que al arquitecto la habrá diseñado como una especie de aeroventila, porque a través de ella ingresa un viento reconfortante cuando hace calor o cuando se me quema algo que estoy cocinando. Tiene un cantero en el que comencé a darle forma a un compost, del que nacieron unos brotes que, según me dicen, podrían ser de zapallo o papa.
Acá viven muchas plantas, a las que cuido con amor y paciencia. Es una hermosa familia de cactus y suculentas, porque no me siento preparada para adoptar algo que requiera más cuidados.
Mi cama está llena de peluches de zorros, que cada noche tiro al piso y por la mañana vuelvo a acomodar entre las almohadas.
La mesa tiene cuatro sillas y son de colores diferentes. Por lo general están colmadas de ropa.
Tengo un vecino que practica con su clarinete casi todos los días desde que empezó la pandemia. Probablemente desde antes, pero no se hizo el silencio necesario para que pudiera escucharlo sino hasta que el mundo quedó en pausa. Las primeras semanas practicaba una y otra vez el himno nacional y me hacía sentir dos cosas totalmente opuestas: me remitía a la época escolar y me despertaba un falso nacionalismo, totalmente impuesto por la estructura educativa, a la vez que me generaba mucho desprecio por la hipocresía de la sociedad en sí, que salía a las 9pm en punto a aplaudir al sistema de salud que enfrentaba al virus en los hospitales.
Hay fotos pegadas por todas partes, es una clase muy particular de obsesión por viajar al pasado y traer al presente la felicidad inmortalizada en papel. A veces siento culpa de ciertas ausencias, otras veces quisiera arrancar algunos rostros para siempre.
El portero es una persona extremadamente amable, aunque a veces debe sentirse un poco como el perro que aúlla, porque trata de conversar lo más que puede por los pasillos, hasta que su voz se pierde en el eco.
Hay cientos de detalles más puntuales, pero esos son solo míos, con lo que acabo de regalarte alcanza para que me imagines viendo 43 atardeceres o busques en tus dedos la suavidad de mi acolchado nuevo, que compré en oferta la semana pasada.
jueves, 1 de octubre de 2020
Estoy en ese momento tremendo en que todo se pone en cuestión y cada comentario es una trompada en la cara. ¿Susceptibilidad? Creo que ese sería mi súper poder en una tragicomedia.
Cuando era más chica me dijeron que a mi mamá le faltaba serotonina y por eso necesitaba tanta medicación. Es muy probable que nos parezcamos en más cosas de las que creía. Como cuando descubrimos que a las dos nos gusta la costura, los libros y el té, a pesar de no haber crecido juntas.
Hoy terminé de ver The Haunting of Hill House y me gustó mucho el final. Lloré un poco. Es muy interesante la trama, más allá del terror en sí, por los traumas de la infancia, las frustraciones, todo eso que uno arrastra sin darse cuenta o tratando de sacudirse otras cosas de encima. No sirve de nada tapar el sol con las manos, igual te va a empezar a quemar. Hay que hacerle frente a lo que nos sucede, para bien o para mal.No sé bien qué pasa. A veces estoy bien, a veces estoy mal. ¿No se le puede escapar a la programación del cuerpo? ¿del destino? ¿Se me van a atrofiar inevitablemente las manos, hasta que no pueda sostener una birome ni presionar estas teclas? ¿Tendré que recurrir a las drogas más temprano que tarde? ¿Será por eso que siento tal rechazo a la idea de que alguien consuma cerca mío?
No tengo una propuesta interesante que hacerme a mí misma. Ando en línea recta, evito la muchedumbre todo lo que puedo, me rehúso a doblar toda la ropa que sigue desparramada por el departamento.
¿Qué me mueve? ¿Qué me espera? ¿Qué dejé de buscar? ¿Qué hago?
sábado, 26 de septiembre de 2020
cuando te busco no hay sitio en donde no estés
jueves, 10 de septiembre de 2020
Entro despacito, no vaya a ser que te asustes de mis portazos. Me sorprendo por tu ausencia, aunque es una sorpresa sobreactuada, exagerada. Sabía que no ibas a estar pero esperaba encontrar la luz prendida. Quizás la cosa hubiera tenido menos suspenso si te llamaba o te contaba las ganas que tengo de que estés en alguna parte compartiendo el aire conmigo, riéndonos de lo que sea.
¿Será que vos también asomás la cara con media sonrisa, por si las moscas?
miércoles, 5 de agosto de 2020
Feliz con poco
Estamos en pleno invierno pero hoy amanecí con la sábana apenas tapándome las piernas, un poco transpirada por el calor de tu cuerpo junto al mío (alrededor, sobre, debajo, y demás preposiciones). domingo, 7 de junio de 2020
Lo que más me gusta del monoambiente es el control que puedo ejercer desde mi cama. Me acuesto a mirar una serie o a leer y puedo contemplar la vastedad de mi hogar sin levantarme. Nada de recovecos secretos ni espacios que puedan ocultar un cuerpo acechante. Mi casa y yo en completa comunión, sin más paredes que las que me protegen de la crueldad del mundo y la noche.
viernes, 5 de junio de 2020
martes, 28 de abril de 2020
while i just keep spinning around in my bed
who is to blame
i needed to find some rest from myself
i just didn't think how lonely i'd get
again
now all i need is to learn
how to survive without any words
'cuz i refuse to speak or write again
until i find a way to replace the silence
that grows in my chest
can't go back from everything i didn't say
i still got it stucked in my head
who is to blame
sounds like i won't be dreaming today
what's the point on reliving the pain
again
now all i need is to learn
how to survive without any words
'cuz i refuse to speak or write again
until i find a way to replace the silence
that grows in my chest
i can't recognize my voice if i can't pronunce your name
it might be my greatest chance to finally start over again
viernes, 24 de abril de 2020
del amor y otros demonios
miércoles, 15 de abril de 2020
Bueno, igual todavía no me lo puse. Mañana voy a salir a hacer compras y lo voy a estrenar, como si fuera una remera nueva. Me sumaré oficialmente a la humanidad en crisis. jueves, 9 de abril de 2020
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martes, 7 de abril de 2020
el año de la pandemia
Me acuerdo de otra vida en la que salir a hacer las compras era una oportunidad para andar por la calle a cara lavada, con ropa cómoda, muchas veces dejando el corpiño en casa. viernes, 3 de abril de 2020
lo bueno en mí no compensará mis fallas
lunes, 9 de marzo de 2020
Los días me golpean de formas diferentes y no entiendo el motivo. Su intensidad me preocupa. Mirando atrás, pienso que siempre alterné entre la tristeza y la felicidad. ¿Será así para todos? A veces solamente quiero llorar. Busco las películas indicadas, le doy play a las canciones justas. Y lloro a moco tendido. Lo hago hasta que se me descomprima el pecho. Quizás es la única forma de destapar la olla a presión que tengo entre las costillas. Me tomo todo demasiado enserio, absolutamente personal. El accionar ajeno me destruye. El propio me condena. Estoy triste. ¿Nací triste? Debe ser. No encuentro otra explicación: soy una persona triste que sonríe mucho y, a veces, se siente feliz.lunes, 17 de febrero de 2020
Todo va a estar bien
miércoles, 22 de enero de 2020
deshice de mí
miércoles, 8 de enero de 2020
feliz cumpleaños
Todos los días para llegar a la parada del colectivo paso por la puerta del banco. Siempre hay filas larguísimas de gente y cuando las atravieso me imagino que están esperando para comprar mi libro, que ya sale, que ya casi abre la librería, y yo no importo porque lo que ellos quieren es mi literatura. martes, 7 de enero de 2020
domingo, 5 de enero de 2020
Ahora que lo pienso, pasé demasiados años de mi vida sin haber probado. La mayoría de los pibes, hoy día, ya andan consumiendo antes de la pubertad. Habrá, me imagino, algún rezagado que arranque en su adolescencia, pero lo mío fue casi vergonzoso. Le tenía, no sé, miedo. 










