I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.
miércoles, 30 de agosto de 2017
martes, 22 de agosto de 2017
Débora Soria

Supongo que si realmente hubiera querido ocultarme del mundo, me habría ido a sentar a un lugar más apartado, de esos que conozco bien. Ahí donde brilla el sol, el pasto es un poco puntiagudo, los perros van y vienen, a veces se acercan buscando comida o una caricia, y las personas duermen o conversan bajito. Si conocés mi universidad, sabés que hablo del anfiteatro: un espacio abierto, con árboles, allá lejos el escenario, las luces apagadas, los edificios como centinelas. Pero no. Fui a sentarme como indio, con las piernas cruzadas y el cuaderno sobre las rodillas, a escribir cuánto deseaba estar sola... justo al lado del camino que lleva al módulo principal, ahí por donde pasa casi todo el sector estudiantil. Ahora me doy cuenta de que probablemente estaba esperando cruzarme a alguien, fuera esa única amiga de verdad que me dio la universidad, o ese amante perdido que supo ser un gran amigo, el mejor quizás. En definitiva, no quería estar sola con el anfiteatro y su silencio. Y entonces apareció ella, Débora, que interrumpió mi escritura y me arrebató decenas de sonrisas hasta que cayó el sol. Débora es sincera, un poco mandona, responsable hasta el cansancio y detallista. También es atenta, fuerte, leal y reservada con su simpatía y demostraciones de afecto. Pocas veces nos manifestamos cariño, pero siempre nos elegimos. Eso vale más que cualquier palabra, lo digo yo que vivo a través de ellas. Con Débora las palabras sobran. Y, sin saberlo, con su presencia me salvó de un día que tenía todas las de ser un viaje al país de las lágrimas. Su amistad es como un pozo de agua en medio del desierto.
miércoles, 16 de agosto de 2017
Feliz cumpleaños, donde estés
Voy a contarte cómo fue mi día. Me desperté siete menos cuarto de la mañana, pero di vueltas en la cama abrazada a mi zorro Enzo como hasta las siete y cinco, hasta que tomé coraje y me levanté. Entonces me metí a bañar a las corridas, me vestí, me maquillé y me sequé el pelo. Siete y media ya estaba saliendo de mi casa para ir a trabajar. Por suerte llego rápido a la cafetería, después de todo vivo al lado. Como fue poca gente, aproveché a hacer algunas compras del negocio mientras mi compañera atendía a los clientes. Fui a la farmacia, a la verdulería y a la papelera. Al mediodía almorcé una tarta de verduras con papas a la crema. Pocas veces el menú del día me atrae, ya que soy vegetariana y la mayoría de los días el menú tiene carne de algún tipo. Atendí algunas mesas, tampoco fue mucha gente el resto del turno. La más grande fue de cinco personas y me dejaron cincuenta pesos de propina. Francisco fue a almorzar como casi todos los días, pero charlamos poco porque yo estaba ocupada. Me hubiera gustado sentarme a conversar con él sobre este día. Tres y media me vine para mi casa, preparé todo para ponerme a limpiar y terminé durmiendo una siesta con el solcito de la tarde. A las seis me levanté, me hice un té con galletitas de agua y miré una película. Siete y media me vestí más o menos decente, bajé a buscar a Sofi a la cafetería y nos fuimos a la clase de teatro. Estuvo divertida. A las diez Fede nos pasó a buscar y vinimos caminando juntos hasta casa, pero Sofi se tomó un remis y se fue a la suya porque estaba cansada. Ahora estoy sentada escribiendo en la notebook, con Fassbender en el hombro y Fede cocinando atrás nuestro. Estoy muy cansada y me duele el cuerpo y la garganta, así que es probable que me esté enfermando. Seguramente cenemos, miremos un capítulo de Community y me vaya a dormir fusilada. No se me había caído una lágrima hasta ahora, que por fin estoy en mi casa y no tengo que hacer más nada que pensar o charlar con mi novio y siento que fue un día completamente intrascendente.
¿Querés saber cómo debería haber sido mi día? Me tendría que haber levantado con una sonrisa de oreja a oreja. Le habría hecho a mi hermana un colage con fotos en las que estuviera Matías y le hubiera escrito "Feliz cumple, Tutin". Si le hubieran hecho la fiesta hoy, me habría pedido el día en la cafetería. Pero como es miércoles, la fiesta seguro hubiera sido el fin de semana. Así que hoy habría ido a trabajar y le hubiera contado a todo el mundo que mi sobrino cumplía su primer añito. A la tarde habría ido a la casa de Dana con Pablo o con mamá y habríamos llevado facturas o torta de ricota o cuadraditos de grasa, que a Agustín le gustan y seguro a Matías también le gustarían. Llegaríamos llenos de regalos y Matías probablemente ya se mantendría parado por sí mismo y quizás daría algunos pasos. Sería otro príncipito rubio y cachetón como Agus y se reiría como las estrellas. La mirada de Pablo, su padrino, no podría contener tanto amor. Llegarían mensajes de felicidades en todos los grupos de whats app y también vendrían Débora, Benja, Flor, Laura y Olivia. Tal vez las compañeras del trabajo de Dana. Y Juan habría faltado al banco o llegaría tipo siete y comeríamos todos juntos, con Agustín y Matías haciendo lío. Yo sería una tía feliz. Seríamos una familia feliz y no lo sabríamos, creeríamos que tenerlo todo es lo más corriente y pasaríamos un día de los que llamamos normales. Y el fin de semana, la gran fiesta. Souvenires, globos, juegos, comida para tirar al techo, bailes, regalos, vasitos de colores y muchas risas.
Es difícil pensar cómo pasó mi día y compararlo con lo que imaginé. Es difícil vivir sin saber dónde está Matías, por qué se fue, cómo habría sido crecer con él, si voy a volver a verlo alguna vez. No tengo mucho más que decir, simplemente no quería dejarlo pasar.
lunes, 14 de agosto de 2017
Desaparecer

Continuando con el rally de películas de Britt Robertson, esta vez vi "Ask me anything". Me pareció desde el principio una historia demasiado típica y esperable... Por momentos confusa por lo rápido que Katie, la protagonista, cambiaba de obsesión y lo fácil que conseguía lo que quería, aunque no era ni por asomo lo que necesitaba. Muchas veces creí que imaginaba cosas y recién al final comprendí que la intención de la película era efectivamente que temieras por Katie, que siempre andaba caminando sola por la calle por la noche, en horarios solitarios. O cuando entraba y salía de su casa me daba la sensación de que aparecería alguien y le haría daño. Pero después se daba un revolcón con alguno de sus amantes y me decía a mí misma que estaba exagerando con mi paranoia. Finalmente Katie desaparece y nadie la encuentra nunca más, desconociendo su paradero con o sin vida. Es un final abrupto, sí. Pero más o menos lo vas viendo venir, lo sentís. No sé si está basada en una historia real, pero podría. Pude identificarme con ella en algunos momentos, quizás con eso de no comprender del todo qué es lo mejor para uno. Katie arranca tomándose un año sabático porque no sabe qué hacer con su vida, y termina trabajando en una librería con un delincuente sexual al que le toma cariño, mientras se acuesta con su novio el golpeador, su amante el profesor de cine y, más adelante, con el padre del bebé que cuida cuando por fin sus padres la obligan a renunciar a la librería. En el clímax, queda embarazada y no llega a saber quién es el padre con certeza, por lo que cualquiera de los hombres de su vida puede ser el responsable de su desaparición. En general la película es una narración detallada de la forma en que Katie se va cavando su propia tumba y se tira lentamente a ese vacío del que no hay retorno. Es bastante triste, sobre todo porque los únicos que quieren ayudarla son su madre, que prefiere cerrar los ojos la mayoría de las veces, y su amigo el depresivo suicida. Qué vidas difíciles.
jueves, 10 de agosto de 2017
So I can be someone new
Anoche tuve mi primera clase de teatro. Sí, leíste bien, empecé teatro. Yo que disfruto tanto de formar grupos y vincularme con la gente (alerta de comentario irónico). Supongo que simplemente necesitaba hacer algo diferente y, con mucha sorpresa, dejame decirte que lo disfruté mucho. Corrimos, saltamos, gritamos, cerramos los ojos y nos dejamos llevar. Manos extrañas y desconocidas me empujaron por todo el salón mientras jugábamos a ser ciegos y también tuve que improvisar historias y pasar energía con las manos incontables veces. Nada que ver con estar sentada en un pupitre escuchando a un tipo que sabe un poco más que yo sobre un tema y pretende evaluarme en base a mi capacidad de atención. ¿Hace cuánto estoy encerrada en un aula estudiando? ¿Desde prescolar? Llevo una vida dentro de la educación estructurada, espero que esto me sirva para romper ciertos moldes.
martes, 8 de agosto de 2017
La primera vez

Acabo de ver "La primera vez", película típica para una tarde en la que no quiero pensar demasiado. Me gusta el romanticismo básico, sí, sí. Actúan Britt Robertson y Dylan O'Brien, dos jovencitos que me caen muy bien. Sobre todo ella, que tiene esa mueca sexy con la boca que me encanta. Cierra los ojos y presiona los labios, mientras traga saliva. Probablemente muchas mujeres lo hagan también (me incluyo), pero en pocas ocasiones resulta tan sensual. Y él es un nene lindo, claro, pero también es muy dulce por momentos. La verdad es que me gustó mucho la película. Se conocen de casualidad y pasan la noche caminando y hablando sobre cosas que uno suele contarle solamente a extraños. Seamos sinceros, no les decimos cómo estamos de verdad a nuestros amigos o seres queridos, al menos no por completo. Siempre es más fácil con alguien que recién conocés y no puede juzgarte ni aconsejarte subjetivamente. Así que me sentí muy identificada, seguramente todos sabemos lo que se siente caminar lento con otra persona que acabás de conocer pero realmente te gusta y querés que las cuadras sean más largas o que tu casa nunca aparezca para poder seguir conversando de lo que sea. Y después querés que te llame o te vaya a buscar, pero nada demasiado apresurado, aunque igual sería lindo, pero mejor no. Esos días son tan hermosos. Los nervios, las sonrisas, la lengua trabada de cosas no dichas. Es algo tan adolescente, sí, pero si lo pensás te pasa toda la vida. Siempre vas a conocer gente que te guste y no vas a poder hacer nada para evitarlo. Porque el mundo está lleno de personas hermosas, aunque me cueste admitirlo. Y no todo es como te dicen. Podés encontrar la forma de que funcione. Como pasa con los protagonistas: tienen una primera vez horrible. Y sí, me gustaría encontrar a alguien que diga que su primera experiencia sexual fue como en las películas. Pero la verdad es que es incómodo, duele, hay manos por todas partes porque no sabés en dónde ponerlas, transpiración, vergüenza, nervios. Pero también mucha emoción, impaciencia, curiosidad que invita a seguir intentándolo hasta descubrir más o menos dónde va cada parte y, finalmente, cuando los cuerpos logran adaptarse a la forma del otro nace una hermosa forma de conexión. Pero lleva trabajo, como cualquier tipo de relación, sea afectiva o corporal. Puntos para la película, ya que describió bastante bien mi primera vez. Y supongo la de muchos otros como yo. Y eso que soy romántica... A veces. Cuando puedo. Cuando quiero. Cuando me dejo sentir.
Lo mejor de todo es que "La primera vez" no te transmite una falsa historia de amor. Ellos no se juran amor eterno ni planean nada a futuro, simplemente se conocen y se gustan demasiado. Y quieren estar juntos, besarse, tener sexo. No es una fantasía ni es frivolidad. Viven el momento y hacen lo que sienten. Sí, era más fácil en la adolescencia, cuando no había nada más interesante que hacer. Nostalgia directo al corazón. Pero la sensación es la misma, eso no te lo quita nadie. Las cosquillas en el estómago no son un cuento chino, están ahí, pasan de verdad de vez en cuando. No hay que desaprovecharlas.
martes, 1 de agosto de 2017
I've been living on the highest shelf
Siempre pienso en escribirte, en responderte ese whats app que me enviaste una noche y no tuve el tiempo de responderte en su momento y los días fueron pasando y luego me dio verguenza que pensaras que me había olvidado y simplemente lo dejé ahí, a la espera de no sé qué. Pero siempre, te juro que siempre, pienso en ese mensaje. Quisiera hablarte, saber cómo estás. Pero me vas a preguntar cómo estoy y no quiero contestarte eso. Mayormente porque la respuesta cambia día a día y no tengo ganas de mentirte o explicarte nada. Pero te aprecio mucho, ¿sabés? Sin saber de vos, de alguna manera sé. Sé que existís y que en algún momento vamos a volver a hablar. Algún día también nos vamos a conocer, después de todo los países están cada vez más cerca.
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