I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

miércoles, 18 de febrero de 2015

La mejor forma de despedirnos
fue partir ese pedazo de cielo.

Un disco sin su caja,
una caja sin su disco.

Un final abierto para los fanáticos.

Una historia que acaba
en puntos suspensivos

martes, 10 de febrero de 2015

"Ya nada es igual."

Qué frase de mierda.
Por supuesto que nada es igual.
Siempre me imaginé al infierno como un lugar destinado a la repetición.
Hacer una y otra vez la cama, por ejemplo.
O levantarse temprano todos los días, después de noches de cinco minutos.
O repasar constantemente los detalles del último encuentro que compartiste con alguien que se fue para siempre, sin poder recordar las partes más importantes.
O escucharte decir hasta el cansancio unas palabras de amor no correspondidas.
O ver el precipicio por el que seguís cayendo a metros de distancia, pero sin poder detenerte... porque sólo mientras te desplomás hacia la muerte sentís que vale la pena volver a pasar por todo.
Eso es la vida. Eso es el infierno. Cambio y permanencia.
   No pasaron ni tres lunas desde la noche en que me rodeaste con tus brazos y dejaste de pensar en todo eso que te exige ser lo que vos no querés.
   Y sin embargo cientos de soles me vieron cerrar los ojos y abrazar la calidez de un recuerdo tuyo.
   Estás en todo.
   Lo estabas desde antes de que le pusiera tu sabor a cada sensación.
   No hay momento feliz en que no desee verte pasar para compartir una mirada cómplice.
   Ya no distingo lo bueno de lo malo, la aguja de mi brújula apunta hacia el lugar donde te vi por última vez.