"Ya nada es igual."
Qué frase de mierda.
Por supuesto que nada es igual.
Siempre me imaginé al infierno como un lugar destinado a la repetición.
Hacer una y otra vez la cama, por ejemplo.
O levantarse temprano todos los días, después de noches de cinco minutos.
O repasar constantemente los detalles del último encuentro que compartiste con alguien que se fue para siempre, sin poder recordar las partes más importantes.
O escucharte decir hasta el cansancio unas palabras de amor no correspondidas.
O ver el precipicio por el que seguís cayendo a metros de distancia, pero sin poder detenerte... porque sólo mientras te desplomás hacia la muerte sentís que vale la pena volver a pasar por todo.
Eso es la vida. Eso es el infierno. Cambio y permanencia.