
Ayer a la tarde fui a ver Assassin's Creed. Se estrenó hace dos semanas y casi caí en la desgracia de mirarla por internet presa de la desesperación (obviamente en una calidad pésima). Me dije a mí misma que si cabía esperar lo mismo que con las películas de Resident Evil, no valía la pena pagar por ella. Finalmente detuve la reproducción y di un salto de fe. El cine más cercano que tengo es el de Malvinas, donde hace años que sólo pasan películas dobladas porque aparentemente al público de la zona no le gusta leer los subtítulos. Sin comentarios. Así que me tuve que ir hasta el Unicenter con el calor que hacía, después de sacar las entradas por la web para quedarme con la seguridad de que tendría asiento, todo para poder verla en su idioma original.
En pocas palabras, la película estuvo increíble (¡y no hay sarcasmo!). Cabe aclarar que soy amante del mundo de los asesinos, me encantan los juegos pero sobre todo la historia. También estoy leyendo los libros, que aportan otro punto de vista. Por esto mismo mis expectativas eran altas y la verdad es que salí muy contenta de la sala. Como si fuera poco, Michael Fassbender es uno de mis actores favoritos (mi mascota se llama como él, jeje) y logró que me gustara todavía más que antes. Hizo un trabajo impresionante representando a la perfección los movimientos de los asesinos: la forma de saltar, de asesinar con hoja oculta, de moverse entre la gente, hasta de pasar desapercibido con la capucha. Cuando arroja los cuchillos en medio de una acrobacia tuve que ahogar las ganas de pegar un grito. Por supuesto que el salto de fe y las escenas extremas de parkour las habrá hecho un doble de acción, así que felicitaciones para él también. Los otros asesinos también me gustaron mucho, verlos parados en la cúpula de un edificio al final fue asombroso. Fassbender, además, supo transmitirme sus debates internos en cuando al Credo tal y como Ezio (en menor medida, obviamente, ¡nadie se debate tanto como Ezio!) y amé completamente las visiones de su antepasado, que lo atormentaban todo el tiempo. Los efectos se utilizaron con moderación y lo agradezco mucho. Callum Lynch y Aguilar de Nerja, en ese sentido, no tienen nada que envidiarles a Ezio Auditore y Altaïr Ibn-La'Ahad.
El personaje de Sophia Rikkin también me gustó bastante, es una especie de Haytham Kenway, con sus convicciones desencontradas y sus formas de ver tanto al Credo de los asesinos como a los ideales templarios. Creo que sería una buena enemiga si finalmente toma el control en la secuela, ahora que su padre murió y puede salir de las sombras de su prestigio y reconocimiento para lograr el propio (aunque no esté de acuerdo con los métodos templarios). De la mano de Sophia, no puedo dejar de mencionar lo fabuloso que me pareció el Animus. Es mucho más real ese brazo mecánico que ayuda a Callum a moverse y revivir las memorias, antes que desván incómodo en el que siempre está acostado Desmond.
Pero hasta acá lo bueno y admirable, que tampoco estuvo perfecta. Alan Rikkin es un personaje super trillado: malo en decadencia que roba el mérito ajeno, que presiona porque está por caer del poder y llega al límite más por necesidad que por vocación. Un villano medio pelo. Tampoco me gustó la mediocridad de los templarios de la actualidad, puntualmente en lo referente a las medidas de seguridad de Abstergo. ¿No les explicaron las desventajas del efecto sangrado? Básicamente llenaron las instalaciones de asesinos en constante entrenamiento y no pudieron contratar guardias competentes. Aunque supongo que pasa lo mismo en los juegos.
Lo que definitivamente no me gustó (casi odié) fue que Callum se terminara de entregar al Credo gracias a la visión de la madre, casi como hacen los que vinieron antes con Ezio. Quiero decir, ¿EN SERIO? Últimamente vengo viendo muchas películas en que pasa lo mismo, el héroe en conflicto consigo mismo o con un personaje cercano, que toma valor, coraje o determinación porque la madre (o su recuerdo) los mira con los ojos llorosos y le indica el camino. DALE. Callum ya estaba bastante convencido con el sacrificio de su amiga (?) española del mil quinientos, ¿o no? Me hubiera parecido más real que aprendiera más sobre el Credo a partir de la sincronización con Aguilar y se enamorara de verdad del modo de vida de los asesinos o al menos se convenciera de su causa, en vez de que simplemente apareciera su madre muerta y le dijera las palabras adecuadas para reclutarlo. Pero supongo que todo no se puede, no hay que olvidarse tampoco que es una película de menos de dos horas en las que trataron de meter todo lo que se pudo para que se entendiera... Y lo hicieron bien. Al menos muchísimo mejor que con otras adaptaciones, como Resident Evil (no puedo dejar de nombrarla porque es una de las mayores decepciones de mi vida cinéfila) o Silent Hill (aunque la última tiene cosas buenas).
En síntesis, incluso si el guión fuera malo, vale la pena verla por las actuaciones tanto de Michael Fassbender como de Marion Cotillard. El caso es que, además de todo, la película es buena y entretiene un montón. No puedo dejar de pensar en los combates, cuando Aguilar y María escapan de la hoguera y corren por todo el pueblo, saltando y escalando todo a su paso. O cuando Callum decide entrar al Animus voluntariamente y termina con un arco escalando el brazo mecánico para intentar detener un helicóptero. En esas escenas las manos se mueren por sostener un joystick. Gente, hay que verla, una y otra vez. Si no es por placer, al menos para buscarle fallas... Aunque no lo parezca, ¡ese hombre debe tener alguna!
