Acabo de ver una de esas películas que me vuelan la cabeza y me quitan el sueño y me dan ganas de salir, no sé, corriendo a la calle a las tres de la mañana a gritar como una loca que (aunque a veces no parezca) ¡¡¡¡estoy viva!!!! Sé que después pasan los días y me olvido o, mejor dicho, las sensaciones van perdiendo intensidad y después quizás la pasan por la tele y ni la veo. Pero ésta noche me sentí muy identificada con la protagonista (como debe ser, como vende...) y más sabiendo que viene de un libro, que por supuesto me da muchas ganas de leer... Pero bueno, intentaré abstenerme dado que tengo muchas otras lecturas programadas para éstas fiestas. La escena en que Mia está leyendo un libro después del recital del novio... nada, quisiera decir que ya me pasó. Ya sé que es una puta película y un puto libro, ergo, esas cosas no pasan en la vida real (¿dije alguna vez cuánto odio la frase "en la vida real"? igual queda bien, pero la odio). Nadie se enamora así y pasa por todas esas cosas. O sí, pero no termina tan bien. En la vida real (aghhh) el boyband rocker con piercing en la oreja y sonrisa aniquiladora no deja su gira por la chica, la chica no vuelve por escuchar un mp3, el amor adolescente no dura tanto, los padres no son tan copados, etc., etc., etc.. En la vida real amás con la misma intensidad, sí, pero a veces el día en que el amor de tu vida te escriba (¡por fin!) una canción, no llega. Y sin embargo yo sigo esperando, ¿cuán estúpida me vuelve eso? La pelea eterna por querer estar juntos y no poder lograrlo porque la vida y los sueños y las metas y las responsabilidades se interponen en el camino de la vida en pareja. Yo quiero ir para allá, pero vos querés quedarte acá, o al revés, o hacia algún camino que nos lleve en direcciones contrarias. Y yo estoy tan catastróficamente enamorada que a veces me da vergüenza. A pesar de mis metidas de pata y mis altibajos y mis quejas y mis ganas de encerrarme con mis libros, en el fondo siempre quiero salir corriendo hacia donde sea que esté él, para que me envuelva en sus brazos o me saque la ropa o me mire como el otro día cuando fuimos a tomar un milk-shake a un barcito de Palermo y él mismo me respondió, cuando le pregunté por qué no me miraba así más seguido, que si me amara con esa intensidad todos los días, perdería sentido. Y sé que tiene razón, sé que yo tampoco lo amo igual todos los días. Sé que hay días en que amo más mi soledad o el silencio o una taza de té demasiado dulce. Pero ojalá me mirara así más seguido, como se miran estos chicos de la película. A veces pienso que todo es un error de comunicación (¿o será que ya me programaron en la universidad para interpretarlo todo desde una perspectiva estrictamente comunicacional?)... Él habla un dialecto diferente al mío o a través de otro registro o simplemente no manejamos los mismos códigos y por eso él no puede descifrar lo que yo digo ni para mí tiene sentido lo que dice él. Pero hay veces en que las palabras sobran y simplemente sentimos y todo es perfecto. Hay días en que escucho fuerte y claro la melodía que suena en su corazón y no hay ademanes que oculten el amor que me desborda a través de la piel. Por suerte, cada tanto, él también se desborda de amor por mí. ¿Será que me estoy quejando por deporte, como tantas otras veces? ¿Será hora de que entienda que las películas son películas y el amor que sentimos por el otro no tiene que ser igual que en la pantalla o en las líneas de las páginas de un libro? I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.
martes, 24 de noviembre de 2015
Noctambulismo cinéfilo
Acabo de ver una de esas películas que me vuelan la cabeza y me quitan el sueño y me dan ganas de salir, no sé, corriendo a la calle a las tres de la mañana a gritar como una loca que (aunque a veces no parezca) ¡¡¡¡estoy viva!!!! Sé que después pasan los días y me olvido o, mejor dicho, las sensaciones van perdiendo intensidad y después quizás la pasan por la tele y ni la veo. Pero ésta noche me sentí muy identificada con la protagonista (como debe ser, como vende...) y más sabiendo que viene de un libro, que por supuesto me da muchas ganas de leer... Pero bueno, intentaré abstenerme dado que tengo muchas otras lecturas programadas para éstas fiestas. La escena en que Mia está leyendo un libro después del recital del novio... nada, quisiera decir que ya me pasó. Ya sé que es una puta película y un puto libro, ergo, esas cosas no pasan en la vida real (¿dije alguna vez cuánto odio la frase "en la vida real"? igual queda bien, pero la odio). Nadie se enamora así y pasa por todas esas cosas. O sí, pero no termina tan bien. En la vida real (aghhh) el boyband rocker con piercing en la oreja y sonrisa aniquiladora no deja su gira por la chica, la chica no vuelve por escuchar un mp3, el amor adolescente no dura tanto, los padres no son tan copados, etc., etc., etc.. En la vida real amás con la misma intensidad, sí, pero a veces el día en que el amor de tu vida te escriba (¡por fin!) una canción, no llega. Y sin embargo yo sigo esperando, ¿cuán estúpida me vuelve eso? La pelea eterna por querer estar juntos y no poder lograrlo porque la vida y los sueños y las metas y las responsabilidades se interponen en el camino de la vida en pareja. Yo quiero ir para allá, pero vos querés quedarte acá, o al revés, o hacia algún camino que nos lleve en direcciones contrarias. Y yo estoy tan catastróficamente enamorada que a veces me da vergüenza. A pesar de mis metidas de pata y mis altibajos y mis quejas y mis ganas de encerrarme con mis libros, en el fondo siempre quiero salir corriendo hacia donde sea que esté él, para que me envuelva en sus brazos o me saque la ropa o me mire como el otro día cuando fuimos a tomar un milk-shake a un barcito de Palermo y él mismo me respondió, cuando le pregunté por qué no me miraba así más seguido, que si me amara con esa intensidad todos los días, perdería sentido. Y sé que tiene razón, sé que yo tampoco lo amo igual todos los días. Sé que hay días en que amo más mi soledad o el silencio o una taza de té demasiado dulce. Pero ojalá me mirara así más seguido, como se miran estos chicos de la película. A veces pienso que todo es un error de comunicación (¿o será que ya me programaron en la universidad para interpretarlo todo desde una perspectiva estrictamente comunicacional?)... Él habla un dialecto diferente al mío o a través de otro registro o simplemente no manejamos los mismos códigos y por eso él no puede descifrar lo que yo digo ni para mí tiene sentido lo que dice él. Pero hay veces en que las palabras sobran y simplemente sentimos y todo es perfecto. Hay días en que escucho fuerte y claro la melodía que suena en su corazón y no hay ademanes que oculten el amor que me desborda a través de la piel. Por suerte, cada tanto, él también se desborda de amor por mí. ¿Será que me estoy quejando por deporte, como tantas otras veces? ¿Será hora de que entienda que las películas son películas y el amor que sentimos por el otro no tiene que ser igual que en la pantalla o en las líneas de las páginas de un libro? miércoles, 18 de noviembre de 2015
Para no olvidar
"Yo sé que habíamos arreglado tomarnos un tiempo y toda la situación pero no puedo. No puedo ser, después de tanto tiempo, un anónimo o un extraño en tu vida, no puedo soportar la idea de que hace unas semanas éramos, mal que bien, novios y hoy en día ni siquiera nos hablamos ni nos miramos. No comparto la idea del "tomarse un tiempo", te lo dije el otro día y te lo respeto pero me pesa demasiado. Tal vez con esto querías que aclaráramos los pensamientos y las ideas, o pensáramos mejor nuestra relación pero no me sirve para nada de eso, no puedo dejar de pensar en vos ni un segundo, y no es porque ahora no te "tenga", es porque no soporto la idea esta de estar juntos pero separados. Tal vez fue una idea para que entienda como te sentís cuando no estamos juntos, pero te repito no es lo mismo. Nunca te ignoré, ni te evité, si no pude cumplir con tus exigencias fue porque mi vida fue planteada de una forma diferente. Estuve pensando, sí, en todo lo que dijimos y todo lo que fuimos y somos hasta el día de hoy y no puedo evitar recordar todo con tristeza ahora que estamos separados pero me come la idea, como ya te dije, de estar tomandonos "un tiempo". No puedo. Te amo, como no amo a nada más en el mundo, porque vos sos mi mundo y no puedo hacer nada para cambiar eso. No quiero aburrirte ni quiero que tengas que leer boludeces de mi persona. Sólo quería escribirte para pedirte que te decidas, que decidas lo que querés para tu vida, sola o conmigo, pero que lo decidas y que no sigamos poniendo excusas en el camino, porque creo que eso es lo que nos llevó hasta este punto. En fin, quiero pedirte no sé si sea un último "favor" tal vez esté siendo demasiado pesimista frente a la situación pero realmente me duele más estar en este limbo de no saber nada de vos. Prefiero que seas mi novia o mi ex novia pero no que seas una desconocida a la cual no puedo hablarle, ni verla ni nada. Así que te lo digo de la forma más simple y cruda que me sale, te pido solamente que si me amás que nos aferremos el uno al otro e intentemos arreglar eso, o si me amás, cómo decís que lo haces, me dejes ir de una vez."
All you sinners stand up, sing hallelujah!
"The time for being sad is over & you miss 'em like you miss no other & being blue is better than being over it!"
¿Por qué cuesta tanto? ¿Por qué siempre me estoy preguntando cosas? Aprile dice que no hay certezas si no hay cosas que dudar. A veces creo que tiene razón. Bueno, igualmente yo siempre tengo en cuenta las cosas que me dice a través de los auriculares. Es un buen consejero.
Mi vida es tan circular... Siempre vuelvo a preguntarme si hago las cosas bien. Si debería decir que sí cuando quiero decir no o viceversa. Si debería darle un abrazo a mi papá o armarme una valija y ver qué hago. Si mandar ese whats app a las dos de la madrugada o seguir escribiendo en mi agenda marrón. Si sacar el violín del estuche o dejar que siga juntando polvo en la esquina de mi habitación. Hay tanto que no sé, me siento tan perdida... Pero de lo poco que sé, estoy segura. Bueno, a veces. Sé con una catastrófica determinación a quiénes quiero. Sé que te quiero a vos, que estás leyendo esto. Seas quien seas, estás acá leyéndome y por eso te quiero. Mery, si sos vos, dejá de boludear en blogger y andá a vivir de una vez. Si sos otra persona, mandame un mensajito y salgamos a caminar. Hace muchos días que no esquivo las líneas de las baldosas ni miro el cielo con verdadero interés. Ya sé que la mayoría de las veces yo sola entiendo lo que escribo (me lo criticaron más de una vez...), pero es así, che. Uno escribe lo que puede y hoy puedo esto, sin explicaciones. Ya me las voy a tener que ver con editores en un futuro que van a tratar de decirme lo que tengo que escribir y cómo hacerlo, así que ahora me dedico a escribir para mí y para vos, que no entendés nada. ¿Pero no fue eso lo que te atrajo de mí desde el principio? ¿El maravilloso misterio que soy? ¿La complicada bomba de tiempo que sabías que te iba a explotar en las manos? ¿No nacimos todos para amar y destruir en la misma medida? ¿No naciste para mí y yo para vos? ¡Ah, me equivoqué de historia! Pero sigamos bailando ésta hermosa melodía de holas y adióses...
jueves, 12 de noviembre de 2015
Un Jueves Don Nadie
Ciudad de baldosas flojas y paraguas abandonados y colectivos llenos y violines en sus estuches que piden a gritos una caricia. Y acá pasan tantas cosas que ni siquiera puedo ponerme a escribir. Me explota la cabeza de palabras no dichas y me duelen los dedos de limarme las uñas para nada. Pasé días en piloto automático y ahora no sé qué hacer con todo esto que siento. Intenté acostumbrarme al cambio pero sigo volviendo a los brazos que me hacen (más) feliz. Unos anteojos empañados, pantalones demasiado grandes, gorritos estirados y un departamento lleno de música y juegos y marihuana y cosas tiradas. Pero, sobre todo, amor. Ahí donde creímos que ya no había nada por lo que luchar, todavía hay amor. Amor que me devuelve a mí misma y me salva un poquito, aunque me impide escribir. ¿Me bloquea saber todo lo que pasó? ¿Soy la única que sabe la verdad? ¿Cómo te explico a vos, lluvia que me acompaña, todo lo que siento? ¿Cómo me despido de los recuerdos? El colectivero maneja demasiado rápido para un día como hoy. Se suspendió el Argentina-Brasil porque el Monumental está inundado. Y yo recién estoy llegando a casa después de un día demasiado largo en el que el libro de Cortázar salió a pasear conmigo sin que pudiera dedicarle unos minutos de lectura. Éste miércoles no viajé al pasado, pero anoche vi una película sobre lo difícil que es tomar una decisión y la inmensa cantidad de posibilidades que tiene la vida. Si fuera tan fácil encontrarse con tu Nemo o tu Anna... no estaría escribiendo. ¿Dónde estaría, entonces? Llorando, riendo, sufriendo, bailando, haciendo el amor, cocinando, muriendo... Quién sabe.
lunes, 2 de noviembre de 2015
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