I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

domingo, 27 de diciembre de 2015

True Story

Así que hay un periodista, ¿no? que termina escribiendo un libro porque una historia de la hostia le cae sobre el teclado, casi literalmente. Mi novio es fanático de James Franco y también siente cierta admiración por Jonah Hill, con lo cual vi casi todas las comedias en las que aparece alguno de los dos (incluyendo generalmente a Seth Rogen), pero ésta vez su actuación me dejó sin habla. Hoy me saco el sombrero. El zorro de Longo (¡maldito Franco!) también me engañó a mí con sus ojitos de cachorro falto de abrazos y casi me compadecí de él. Puntos para la película. Sin embargo, el final no me gustó mucho. ¿Finkel quedó tan afectado que ve a Longo por todas partes? Está bien, es una historia basada en hechos reales y supongo que había que respetar la realidad. Igual no deja de molestarme ese final bobo. Venía con el corazón en la boca queriendo saber la verdad... y me la dicen en un texto, en el último minuto de película. Casi como si los guionistas se hubieran acordado "Ah, sí... Longo mató a su familia!". Lo gracioso es que justamente anoche estaba viendo Fargo con mi novio y le dije que había llegado a la edad en la que me gusta ver ficciones basadas en casos reales, creo que como una forma de convencerme de que no estoy perdiendo el tiempo sentada frente a una pantalla. Así puedo decirme a mí misma: "Estoy investigando sobre el pasado, estoy aprendiendo sobre historia, estoy haciendo algo importante", mientras me acomodo en el sillón o la cama. Y entonces me vengo a encontrar con ésta película en la carpeta de descargas de la pc, en una noche calurosa de insomnio. Gracias, destino. Y gracias Finkel, ahora sé lo de los dobles negativos. De todas formas me quedó un gustito A Sangre Fría, no se si me entendés. Ya sabés, lo del periodista que se involucra demasiado con el homicida al que visita en la cárcel para escribir su libro. ¡Pfff! Pero si ya no hay argumentos originales. ¡Si lo sabré yo! 



viernes, 25 de diciembre de 2015

EL AMOR ES UN CASTIGO. SOMOS CASTIGADOS POR NO HABER PODIDO QUEDARNOS SOLOS. 

MARGUERITE YOURCENAR




jueves, 24 de diciembre de 2015

Noche buena con Jas

Hace algunos años solía haber mucha gente para esta fecha en mi casa. ¡Si hasta el año pasado todavía había dos o tres personas más que hoy! Desde que empezó diciembre que quiero que sea enero. Ya hasta me cansa tener que explicar por qué no disfruto de las fiestas. Ni siquiera me ofende en un plano religioso. Es más y menos que eso. No hablo con mi papá en un día común, ¿qué voy a decirle en Navidad? Y este año estamos solos. Bueno, solos los tres. ¿Qué haría sin vos, Jasper Jones? Mi fiel gato que hace más de cinco años que festeja las Navidades a mi lado. Cuando pasaron las doce y nos miramos a la cara, papá me dijo Feliz Navidad y me dio un beso en la mejilla, mientras chocábamos nuestras copas con sidra. Y yo tragué saliva mientras buscaba qué decir. ¡Voy a buscarlo a Jas!, solté. Y entre los dos besamos y apretujamos a ese gato que vuelve nuestras vidas un poco más lindas. Tantas noches en que me amasás el estómago como un cachorro y al otro día me queda la panza marcada por tus uñas, tantas madrugadas en que me despertás porque tenés hambre o porque algún adorno de mi pieza te pareció que estaba demasiado quieto y tenía que caerse al piso. Tantas idas y venidas al veterinario porque te peleaste con los otros gatos de la cuadra o porque se te inflamó otra vez el hígado. Tantas pulgas que dejaste en mi cama porque odiás la pipeta con toda tu alma gatuna. Gato zorro, ¿qué sería de mi vida sin vos? 


lunes, 14 de diciembre de 2015

Sobre la importancia de estar ahí

Creo que si tuviera que hacer una lista, encontraría al menos diez cosas que podría estar haciendo en vez de estar acá. Como siempre vos querés saber todo, así que te pongo en contexto: acá es la casa de mi hermano, es un departamento chico en el que no hay más que una mesita y dos sillas. Hoy es su cumpleaños y vinimos a verlo con mi hermana (que incluye cuñado y sobrino) y mi mamá, pero ahora tengo que acostumbrarme a que mi hermano tiene novia y no cualquier novia, sino de esas que cuando formalizás estás firmando un contrato con la familia entera. Así que acá estoy, mi hermana y mi cuñado se fueron a buscar sillas a su casa y volvieron con muchos almohadones porque con las sillas no bastaba para la cantidad de invitados. Hay dos familias completamente opuestas sentadas en ronda, algunos en sillas y otros en el piso, charlando sobre el escándalo de Pampita y Benjamín Vicuña, el calor, un poco sobre Mauricio Macri y otro poco sobre lo grande que está mi sobrino. Y yo sonrío y me como la segunda empanada de carne mientras veo que mi hermana envuelve el resto de la suya en una servilleta y la esconde detrás de su bolso. Las preparó la suegra de mi hermano y ninguna quiere decir que no, aunque a mi no me gusta la carne y a mi hermana no le gusta lo picante. Así y todo nos comemos la empanada porque mi hermano está allá, del otro lado de la habitación, de pie abrazado a su novia. Después de tantos años en que ni siquiera respondía los mensajes de felicitación, hoy lo veo sonreír en su cumpleaños con 32° de calor, un ventilador que gira muy lento y un departamento lleno de gente hablando estupideces. ¿Qué te pasó, hermano? ¿Cuándo dejaste de ser lo que eras? ¿Cuándo decidiste abrirle la puerta al mundo y ser feliz en compañía de otros seres humanos? Y en estas cosas pienso mientras me imagino acostada en mi cama o leyendo un libro o paseando con mi sobrino o jugando video juegos con mi novio o tomando mate con mis amigas o equis cosa. Ya lo dije, hay muchas actividades que podría estar haciendo en vez de acomodarme sobre un almohadón, muerta de calor, a charlar con personas que no conozco ni me interesan. Pero también es cierto que de todas esas cosas, ninguna haría tan feliz a mi hermano como el hecho de que yo elija estar acá, incluso si no cruzamos palabra en todo el rato. Él sabe que estoy acá por él y eso para mi es suficiente. 

domingo, 13 de diciembre de 2015

sábado, 12 de diciembre de 2015

Prólogo

Dante había estado contándome sobre la letra de una nueva canción en la que estaba trabajando con su banda y yo lo escuchaba atentamente, mientras me aprendía sus rasgos de memoria. Lo miraba continuamente mientras él pensaba, pero intentando que no se diera cuenta. La forma en que su perfil se destacaba del fondo oscuro del parque, las sombras bajo sus ojos por la luz que provenía del poste sobre su cabeza, su mirada perdida al hurgar en sus recuerdos en un completo silencio contemplativo. Su cabello negro que asomaba por debajo de la capucha de su campera, la barba desprolija y los labios finos. Salí del ensueño y volví a concentrarme en la conversación, porque él comenzó a cantar en voz baja y no quería perdérmelo. Una de las cosas que más me gustaban de Dante era que se sentía cómodo cantando en cualquier situación y lo hacía de improvisto. En eso estaba cuando nos dimos cuenta de la hora y empezamos a caminar de regreso a nuestras casas. Íbamos para el mismo lado, pero como nos habíamos encontrado a la tarde, él había ido en bicicleta y yo tenía que tomarme el colectivo.
-          Podría alcanzarte hasta algún lado con la bici –me sugirió.

Lo debatimos durante algunos minutos hasta que me decidí: sabía que era una mala idea, pero una de esas tan malas que se convierten en la mejor anécdota. Así que le dije que sí. 

Capricornio

Me acuerdo cuando me dijiste que iba a pasar y yo me enojé. Pero la vida es así, ¿no? Todo pasa.
Yo pasé y vos pasaste.
Y acá estamos otra vez, recordándolo como dos desconocidos. 
Pensando en aquellas noches en las que todo valía y el canto de los pájaros era lo único que nos sacaba del ensueño.