I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

sábado, 26 de septiembre de 2020

cuando te busco no hay sitio en donde no estés

Desarrollé una afición por la jardinería estos últimos meses. Pasar tanto tiempo encerrada en el monoambiente me hizo mirar en dos sentidos: hacia dentro (mío) y hacia la ventana. Descubrí que me gusta mucho cuidar de mi jardín: compré plantines, tierra y le di vida y color al canterito. Hasta sembré pasto. Ahora veo cada día cómo algunas plantas sobreviven y otras no. Me maravillo cuando vuelvo de trabajar y miro las hojitas cerradas, protegiéndose de la noche. A veces pienso en el principito y su rosa. Busco la metáfora y es clarísima. Me debato entre fumigar o no, ¿quién soy yo para decidir sobre la vida y la muerte? Me cansé de escribir. No estoy bloqueada, es eso, lo entiendo mejor: estoy cansada. La pandemia alivió la presión que ejercía sobre mí la escritura. Mientras remuevo la tierra, mientras les canto a los cactus y los riego, tengo la mente en blanco. Pienso en nada. Por el mismo motivo me gusta J: no me exige una posición frente a todo. No me pregunta qué leí. No me juzga por tomar un café con leche de vez en cuando. Con él y con las plantas me siento relajada. No tengo que esforzarme por ser o por saber. Puedo bajar la guardia y descansar la cabeza. Al fin.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Entro despacito, no vaya a ser que te asustes de mis portazos. Me sorprendo por tu ausencia, aunque es una sorpresa sobreactuada, exagerada. Sabía que no ibas a estar pero esperaba encontrar la luz prendida. Quizás la cosa hubiera tenido menos suspenso si te llamaba o te contaba las ganas que tengo de que estés en alguna parte compartiendo el aire conmigo, riéndonos de lo que sea. 




¿Será que vos también asomás la cara con media sonrisa, por si las moscas?