
Pará. Dejá la escoba, el trapo, todo eso puede esperar. Es tu franco. Trabajás seis días a la semana y hoy tenés que descansar. Ya sabés que la casa está un poco sucia, que la ropa no se lava sola, que la cama no va a aparecer hecha de la nada. Pero pará un poco, por el amor del cielo. Cerrá los ojos, respirá. ¿Sentís? Sabés que te falta mucho para descubrir tu propósito en la vida, que un título de grado no va a definirte y que podés seguir pensando qué querés hacer; si dejar esa carrera que te está chupando la energía vital o dedicarte a escribir y perfeccionarte en eso. Si seguir haciendo arte latte en la cafetería o salir a vender almohadones. Sabés defenderte en la vida, incluso cuando te faltaba todo, tenías lo más importante dentro tuyo: las ganas, el empuje, la altanería que a veces te molesta pero la mayoría de las veces te salva de todo lo demás, porque te da confianza en vos misma, te patea el orgullo y te obliga a levantarte. Vas a ser tía otra vez, por más increíble que parezca. El vacío que dejó Matías en tu vida no se va a llenar jamás; pero vas a ser tía otra vez y no te queda otra que tirar el muro y permitirte enamorarte otra vez de otro bichito de luz. Y tu ahijado está rebelde, caprichoso, a veces te dice "mala" cuando no querés comprarle más caramelos, pero ¿te diste cuenta del amor que les desborda la mirada cuando se ven? ¿Del abrazo que te da cuando lo vas a saludar y te derrite el corazón? ¡Despertate! ¡Esto es la felicidad! Tantas veces leíste, escuchaste, viste películas y quisiste decirles a los personajes que dejaran de quejarse de estupideces, que miraran alrededor y se dieran cuenta de que eran felices. Te despertás todos los días al lado de esa persona que te apoya en todas las decisiones que tomás, incluso cuando vos no estás segura. A veces trae una pizza o helado a la noche cuando llega de trabajar y se sientan a charlar sobre la vida. Siempre se cuentan lo que hicieron durante el día, los problemas del trabajo, en el colectivo o en la calle. Las dudas, las frustraciones, la tristeza. A veces discuten por Fassbender o las cuentas que hay que pagar, pero ¿no ves cuán feliz te hace? ¡Te quejás por tanto! ¡Te quejás por nada!