I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Un Jueves Don Nadie

Ciudad de baldosas flojas y paraguas abandonados y colectivos llenos y violines en sus estuches que piden a gritos una caricia. Y acá pasan tantas cosas que ni siquiera puedo ponerme a escribir. Me explota la cabeza de palabras no dichas y me duelen los dedos de limarme las uñas para nada. Pasé días en piloto automático y ahora no sé qué hacer con todo esto que siento. Intenté acostumbrarme al cambio pero sigo volviendo a los brazos que me hacen (más) feliz. Unos anteojos empañados, pantalones demasiado grandes, gorritos estirados y un departamento lleno de música y juegos y marihuana y cosas tiradas. Pero, sobre todo, amor. Ahí donde creímos que ya no había nada por lo que luchar, todavía hay amor. Amor que me devuelve a mí misma y me salva un poquito, aunque me impide escribir. ¿Me bloquea saber todo lo que pasó? ¿Soy la única que sabe la verdad? ¿Cómo te explico a vos, lluvia que me acompaña, todo lo que siento? ¿Cómo me despido de los recuerdos? El colectivero maneja demasiado rápido para un día como hoy. Se suspendió el Argentina-Brasil porque el Monumental está inundado. Y yo recién estoy llegando a casa después de un día demasiado largo en el que el libro de Cortázar salió a pasear conmigo sin que pudiera dedicarle unos minutos de lectura. Éste miércoles no viajé al pasado, pero anoche vi una película sobre lo difícil que es tomar una decisión y la inmensa cantidad de posibilidades que tiene la vida. Si fuera tan fácil encontrarse con tu Nemo o tu Anna... no estaría escribiendo. ¿Dónde estaría, entonces? Llorando, riendo, sufriendo, bailando, haciendo el amor, cocinando, muriendo... Quién sabe. 

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