Y por supuesto siempre están estos intervalos en que lo más interesante es el sonido de mi respiración. El local se vacía de clientes y de obligaciones: ya no tengo que sonreír (por un rato al menos) y miro sin mirar hacia la calle, pasa algún que otro auto (en domingo ésta calle no está muy transitada), una o dos personas con compras de último momento y mi jefa que quiere que limpie sobre limpio; cuando él está en casa y yo podría estar ahí haciendo nada, pero con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario