Mi vecino de abajo se queja de que hacemos demasiado ruido. Dice que vivimos martillando cosas y caminando con tacos. Es curioso, porque solo uso zapatillas o, en casos especiales, botitas.
En mi trabajo recontrataron a una empleada por tercera vez. Eso quiere decir que en dos ocasiones anteriores la despidieron por varios motivos (podría escribirlos hasta mañana) pero, así y todo, vuelve. Se me retuerce el estómago de la bronca que siento. Vivimos en un mundo donde premian actitudes de mierda y los que nos rompemos el alma para trabajar o vivir bien, pasamos desapercibidos o la pagamos de rebote.
Mi hermana está en cama porque se le hizo un hematoma cerca de la bolsa y aunque todavía no es peligroso para el bebé, es recomendable que haga reposo absoluto. Tanto debate sobre el aborto, tantas mujeres que no quieren ser madres y andan con diez hijos a cuestas... Me da tanta impotencia.
Ah, y tengo parcial la semana que viene. De una materia a la que no asisto hace tres semanas.
Domingo de crisis.
Creo que me voy a ir a dormir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario