I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

miércoles, 14 de agosto de 2019

La intrusa

Estoy rodeada de hombres. No me siento asustada como en otras situaciones en las que creo que podrían hacerme daño. Cada uno tiene algún talento, un motivo por el cual forma parte del grupo y resulta funcional a la tarea que nos convoca. 

Soy la única mujer, me pregunto por qué. 

¿No hay otras como yo que puedan formar parte del equipo? ¿no estamos lo suficientemente capacitadas como seres humanos para desempeñarnos en esta área laboral? 

No puedo participar de las bromas ni aunque lo intente, porque manejo otro tipo de registro: yo no quiero hablar de besos que no pasaron ni del porcentaje de homosexualidad atribuido a un hombre que usa una remera rosada. No puedo imaginarme un escenario en el que me entretuviera discutir ese tipo de cosas. 

Y sin embargo me hablan bien, me ofrecen mate y facturas. No saben, no tienen forma de darse cuenta de que hay algo muy malo en que yo sea la única mujer, en que me miren como si fuéramos a salir a tomar algo en algún momento, en que guarden en el fondo de la memoria algún chiste para tirar cuando yo no esté. No me ofende, es peor que eso. Me excluye, me objetiviza, me destruye como persona. Pero me la banco porque si yo no estuviera acá directamente no habría representación femenina. 

Yo debo estar acá. Necesito estar acá para saborear el mundo y terminar de definir qué me gusta y qué no, qué me deleita y qué me genera náuseas. Ustedes, a veces, me dan ganas de salir corriendo. Pero hoy me quedo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario