I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

lunes, 20 de mayo de 2019

Todas las partes de una muerte

El sábado a la tarde/noche fue la presentación de mi libro "Todas las partes de una muerte", editado con Cantamañanas, 160 p., 23x14 cm., ISBN 978-987-47192-0-1. 

Pasé por tantas etapas de nervios durante la semana y, sobre todo, el sábado, que en un momento Cristian me dijo: "¿Te podés quedar quieta?" porque no dejaba de dar vueltas por la editorial.

Entre apuradas, como siempre, llegamos corriendo a la cafetería con las cajas de libros y nos pusimos a acomodar todo: las mesas, los ejemplares, el micrófono, la cámara. Me daba vergüenza levantar la mirada, pero algunos ojos me reconfortaron. Algunos brazos me sostuvieron. De a poco fueron llegando todos. Aunque hubo algunas ausencias, me sentí feliz por los que estaban. Amigos de ahora, de antes, familia. 

Leímos un cuento Alexis ("Pasar la noche"), Vicky ("Cómplices") y yo ("Tanto amor"). Caro y Cris contaron cosas mías de la editorial, de mis procesos de escritura, de mi cara de pocos amigos cuando me conocieron. También hablaron Dana y Pablo y fue muy emocionante. 

Dana contó lo que pasó con Matías y a todos se nos hizo un nudo en la garganta. Más de uno habrá llorado, sé que yo tuve que hacer un esfuerzo por no hacerlo. Pablo dijo que estaba orgulloso y que había aprendido mucho de mí. Después mi mamá agarró el micrófono y me dijo un montón de cosas que hubiera preferido me dijera en privado. Ya está. 

Cuando terminamos, empezaron a levantarse todos a comprar un libro y me sentí abrumada. No fui programada para este tipo de situaciones. Creo que jamás en la vida di tantos besos y abrazos. Se me cansó la mano de dedicar ejemplares y la cara de sonreír para la foto. A eso podría acostumbrarme. 

Ahora me siento muy relajada porque ya pasó. Estoy empezando a procesar las emociones recién hoy. Y eso que falta la parte más difícil: que el libro se mueva. 

Dentro de todo, ahora de lejos, lo del sábado fue fácil: no tuve que convencer (demasiado) a mis seres queridos para que compraran el libro. Lo complicado será abrirme paso en el mundo real, donde soy otra escritora anónima que patea las calles con un libro recién salido del horno debajo del brazo. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario