Entro despacito, no vaya a ser que te asustes de mis portazos. Me sorprendo por tu ausencia, aunque es una sorpresa sobreactuada, exagerada. Sabía que no ibas a estar pero esperaba encontrar la luz prendida. Quizás la cosa hubiera tenido menos suspenso si te llamaba o te contaba las ganas que tengo de que estés en alguna parte compartiendo el aire conmigo, riéndonos de lo que sea.
¿Será que vos también asomás la cara con media sonrisa, por si las moscas?

No hay comentarios:
Publicar un comentario