Creí que habías sido un capítulo oscuro de mi vida, de esos que no te dejan dormir y arruinan las horas del día; que te aturden, que te golpean con cada recordatorio de su presencia, que te dejan marcas imperceptibles; una pequeña molestia, una gran incomodidad, una sensación constante de hastío...
Pero no.
Nos volvemos a encontrar, dos meses después. Justo cuando estaba empezando a olvidarte: a vos y a lo que fuiste para mí, a lo que me causaste; a todas esas noches en que no pude leer mis libros favoritos ni ver mis series preferidas ni abrazar a las personas que más quiero.
Maldita conjuntivitis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario