Voy descubriendo que el amor también tiene muchos días fríos que apagan la llama de la paciencia. Hoy no te banco, corazón. Hoy quisiera que te hubieras quedado envuelto en las frazadas cuando me levanté a la mañana para salir a enfrentar el día. Hoy bien podría habérmelas arreglado con la voz de la razón y mi mala onda y mi cinismo contagioso.
Me voy a ver una película, pero antes voy a escribir un poco más. ¿Por qué sigo escribiendo, incluso cuando no tengo ganas de hacerlo? Porque es la forma de seguir viviendo.
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