I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Prólogo

Dante había estado contándome sobre la letra de una nueva canción en la que estaba trabajando con su banda y yo lo escuchaba atentamente, mientras me aprendía sus rasgos de memoria. Lo miraba continuamente mientras él pensaba, pero intentando que no se diera cuenta. La forma en que su perfil se destacaba del fondo oscuro del parque, las sombras bajo sus ojos por la luz que provenía del poste sobre su cabeza, su mirada perdida al hurgar en sus recuerdos en un completo silencio contemplativo. Su cabello negro que asomaba por debajo de la capucha de su campera, la barba desprolija y los labios finos. Salí del ensueño y volví a concentrarme en la conversación, porque él comenzó a cantar en voz baja y no quería perdérmelo. Una de las cosas que más me gustaban de Dante era que se sentía cómodo cantando en cualquier situación y lo hacía de improvisto. En eso estaba cuando nos dimos cuenta de la hora y empezamos a caminar de regreso a nuestras casas. Íbamos para el mismo lado, pero como nos habíamos encontrado a la tarde, él había ido en bicicleta y yo tenía que tomarme el colectivo.
-          Podría alcanzarte hasta algún lado con la bici –me sugirió.

Lo debatimos durante algunos minutos hasta que me decidí: sabía que era una mala idea, pero una de esas tan malas que se convierten en la mejor anécdota. Así que le dije que sí. 

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