Hubo algo musical en el comienzo, como instrumentos que buscaron sonar por cuenta propia. Todo fue tan íntimo.
Pero la música y ese ruido de botellas ya no se prometen nada.
Y ese río sigue ahí.
De un lado está ella. Del otro estás vos.
Entendés lo que tenés que decir.
Y estás dispuesto a hacerlo.
Y ese río sigue ahí.
Emilio Pérez Miguel
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