Lo que más me gusta de encerrarme durante ocho horas a ver una serie con él, son los minutos posteriores a su final, cuando comentamos lo que nos pareció, los mejores momentos, las actuaciones, la fotografía, la música, los diálogos. Siempre conversamos sobre nuestras apreciaciones. A veces coincidimos, a veces no. Pero nos escuchamos y discutimos respetuosamente, jugo de por medio. Iba a escribir muchas cosas más, pero con esto basta. Ocho horas sentada frente a la televisión me dan ganas de alejarme un rato de las pantallas.
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