Personas que creíste que siempre iban a estar ahí y hoy pasan días enteros sin que pienses en ellas. Y no es responsabilidad de nadie. Acá no hubo mentiras ni falsas promesas. Acá hay vida. Cosas que pasan, van y vienen y nosotros nos quedamos viendo cómo todo sigue su camino. A veces con unos, a veces con otros. Igual hay días en que extrañás eso que fuiste cuando no estabas solo. Igual hay días en que no te hacés problema por nada más que lo inmediato. Qué comer, dónde dormir, a qué hora salir a trabajar. Pero te seguís mintiendo, seguís creyendo que en tu corazón no hay más que ganas de seguir adelante, ¡y te equivocás! (como siempre, por otro lado). Porque lo que vos querés es que te quieran. Que te quieran bien. Que no se olviden de vos, que te necesiten, que pregunten cómo estás. Y seguís en el tren, leyendo un libro y escuchando música con el oído izquierdo porque el otro auricular se rompió la semana pasada y no tuviste ganas de ir a comprar unos nuevos. Y así pasa con todo lo demás: te acostumbrás a usar cosas rotas porque dejarlas y conseguir algo nuevo requiere demasiado esfuerzo. Pero la música se escucha mucho mejor con los dos auriculares. Eso lo aprendí con Northern Downpour y la voz de Brendon cantandome sin pista. Pero que sea tu elección, no dejes que la comodidad te corte las piernas. Si andás como un inválido por la vida que sea porque querés y no porque no te animás a otra cosa. No te quedes en la zona de confort sufriendo. Soltá todo eso que te amarra a lo que odiás de vos. Acá hay vida.
Este posteo me recuerda al "No te salves" de Benedetti, simple y complejo wl mismo tiempo.que paradoja!!!
ResponderEliminar