I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

lunes, 14 de marzo de 2016

ESCRIBIR

-          ¿Y vos por qué escribís? –me preguntó. La pregunta era válida, pero la respuesta era extremadamente íntima para lo poco que nos conocíamos. Así que en vez de contestar, le dije:
-          ¿Y por qué escribís vos?
-          Yo escribo porque es la única forma de sacar mis demonios. Porque pone a prueba mi ingenio y, te digo la verdad, porque me hace sentir realmente vivo.
-          A ver, ¿cómo es eso?
-          Digamos que lo que me impulsa es el conflicto, todo lo que guardo en mi corazón y todo lo que observo, lo que me conmueve o estremece día a día. Pero, inversamente, cuando escribo el mundo desaparece y sólo existimos el papel y yo. Los personajes se vuelven mi realidad.
-          A veces… –dije sin pensar, motivada por sus palabras- Cuando tengo una idea, me persigue por días o semanas hasta que me siento a escribir. El proceso creativo es difícil de explicar porque involucra la imaginación, las manos, el cuerpo, la mente…
-          ¡El alma!
-          Cuando creás, perdés algo que se queda en lo que hiciste. Aunque en realidad no perdés, sino que invertís una parte tuya que en algún momento va a impactar en otra persona, una y otra vez hasta que la reacción en cadena te vuelva inmortal. Para mí la escritura es como una picazón. Te pica un poquito, a veces, y te acostumbrás. Pero hay días en que no lo soportas y tenés que lastimarte la piel, porque la raíz de la picazón está abajo, donde no se ve. Y entonces sangras sobre un papel o un teclado y tu corazón se transforma en palabras.  
-          ¿Sentís que escribir te hiere?

-          Por supuesto. Cada vez pierdo más de mí. Pero en cada pérdida descubro otras cosas. El alma es infinita a la hora de escribir. Hay mucho de mí que se glorifica cuando lo pierdo, pero en esa desintegración es mucho más lo que gano. 




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