I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

viernes, 17 de marzo de 2017

Dante Peralta

Vengo de mi primera clase del ciclo lectivo. Como siempre, cursar con usted, señor Dante Peralta, es un placer. Noté que en este blog (a diferencia del anterior) me refiero a las personas por nombre y, a veces, apellido. ¿Será que en la nueva etapa de mi vida ya no siento interés por mantener los secretos? Cuál es el sentido de mantener en la sombras a las personas, ¿no? Si generan un impacto en mi vida, mejor que las llame por su nombre con puntos, comas y tildes. Definitivamente Dante es uno de esos profesores por los que te dan ganas de ir a clases. Será la forma en que habla, que te contagia el entusiasmo. Ni bien entró al aula me miró y le sonrió toda la cara. Quizás simplemente estaba contento por tener una audiencia mayor a la del año pasado (me dijeron que la cursada constaba de cuatro estudiantes). Pero algo en la forma en que se quedó viéndome por unos segundos demasiado largos me hizo pensar que realmente le alegró verme. Dante probablemente sea uno de los pocos docentes que llegaron a conocerme o, por lo menos, a mi forma de escribir. Bueno, qué se puede esperar de un taller de escritura, ¿no? Y ahora nos volvemos a encontrar, después de tantas cosas que pasaron... Vuelvo a escribir para él, para que me guíe y me ponga en el camino correcto. Si tan solo el resto de los profesores fueran tan motivacionales. El tema de la clase giró alrededor de lo que significa ser un escritor y parecía que me lo gritaba a mí. Hablamos sobre la importancia de dejar constancia en el mundo, de involucrarse con la sociedad, del compromiso político, de la lucha a través de la pluma. Y nos mandó a leer a Rodolfo Walsh, casi con urgencia. Ojalá pueda aprender el máximo de lecciones con estos hombres que marcan la historia. 

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