I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

miércoles, 26 de abril de 2017

Ese otro

Por lo general tengo pocas expectativas con respecto a las personas. Creo que es mejor llevarse una sorpresa que desilusionarse. Tengo este profesor al que jamás le hago caso, si pregunta cosas miro para otro lado y jamás lo tomo en serio. La semana pasada, sin ir más lejos, cuando me lo mencionaron me enojé y señalé que mi respeto por él es completamente nulo. Esta tarde, sin embargo, en un contexto estrictamente académico se generó una especie de pausa sentimental en la que lo vi de verdad. Ni siquiera sé su nombre y es probable que para la semana que viene mis viejos prejuicios vuelvan al pie del cañón, pero por hoy volví a mi casa con otra apreciación. Compartimos una que otra mirada de comprensión que me llenó el alma, entendió a la perfección lo que yo quería decir y lo puso en palabras que a mí se me atragantaban. Y cuando lloré, ese pequeño lapso de tiempo en que bajé la guardia y se me llenaron los ojos de dolor, él apretó los labios y me miró, pero sin lástima. Hablamos de la muerte y de muchas cosas, pero en ningún momento sentí compasión por su parte. No tuvo delicadeza innecesaria. No adornó las palabras ni apañó el sufrimiento, simplemente dijo las cosas como son, como deben ser. Y se lo agradezco de corazón. 

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