Empecé a mirar películas románticas desde muy chica, no sé por qué. La idea del amor me interesó antes que cualquier otra cosa. Tal vez como un reflejo de mis propias carencias. Digamos que no crecí en un hogar cálido. Me obsesioné con Shakespeare y después con Twilight durante mi adolescencia y soñé con "encontrar" a esa persona que me "completara" para siempre, comer perdices y todo eso.
Creo que un poco lo conseguí.
Tuve esa clase de amor con Fede. Metimos la pata en millones de cosas y nuestro amor finalmente se desgastó, pero fue un amor de película. Quizás por eso me aferro tanto y me niego a dejarlo ir.
El año pasado me encontré con el feminismo y, como toda cosa nueva, leí mucho, hablé con personas, me empapé de experiencias ajenas. Descubrí que hay muchas otras formas de relacionarse con los demás que trascienden la monogamia y esa idea de que el amor es para siempre y que hay una única persona para cada quien. Me tiraron abajo la mentira del amor romántico.
En ese contexto, siempre tan aplicada Mery, traté de tener una "relación abierta" y de aplicar la poligamia. Que mal que la pasé, por el amor del cielo. La peor parte es que me obligué a hacerlo, como si el desligamiento fuera un requisito del feminismo. Siempre termino poniéndome a mí misma en situaciones del estilo "no quiero, pero debo".
Creí, entonces, que la poligamia era hacer cualquiera y que estuviera todo bien. Nada más alejado. Entiendo ahora que hay que tener las cosas muy claras para mantener una relación abierta, hay que ser sincero (con los otros involucrados pero también, y sobre todo, con uno mismo) y tener responsabilidad emocional: entender que la otra persona no está hecha de cartón y también le pasan un montón de cosas.
Básicamente no estoy lista para la poligamia. Probablemente nunca lo esté.
Siento muchas contradicciones entre lo que siento y lo que quiero ser. Y está bien, ahora me doy cuenta. Ser feminista no es obligarme a ser diferente. Es querer cambiar de raíz lo que está mal en el sistema que nos oprime y nos doblega ante el resto, no tiene nada que ver con querer estar con una sola persona.
Sí es más importante quererse a uno mismo y partir de ahí. Pero también está bien querer la historia de amor de película, siempre y cuando podamos separar realidad de ficción y comprender que si no funciona también está bien.
Ahora está lloviendo y sigo tirada en la cama, tuve que poner pausa a One Tree Hill (una serie que tiene veinte años pero que amo) porque con el clima se puso lenta la conexión de internet. No me gusta estar sola tanto tiempo, pero es parte del aprendizaje.
Tuve unos años hermosos junto a Fede. No se van a repetir y voy a estar bien con eso. Todavía no, pero ya voy a llegar ahí.
Tal vez tenga experiencias mejores o no, en todo caso serán diferentes. Todas las películas no duran lo mismo. Creo que lo que quiero decir(me) es que no tiene sentido seguir asustada, con la tele apagada. Me gustan las historias de amor, disfruto mucho de la secuencia con música de fondo en la que la pareja se enamora. No puedo evitarlo. Quiero eso. Lo quiero todo de una vez.

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