Me tomo un té chai y escucho a Marilina Bertoldi. Cuánta vida pasé sin su voz, qué desperdicio.
El encierro y tu presencia únicamente por wasap me están poniendo melancólica.
Hablamos mucho de la curva de contagio del coronavirus, pero poco de la curva de nuestra separación.
No nos vamos a morir sin el otro, quedó demostrado.
Cuánto te extraño, igual.
La necesidad nula de explicarte las cosas pero hacerlo de todas formas para conversar y escuchar tu hermoso punto de vista sobre todo.
Verte con las piernas cruzadas, sorbiendo el mate con lentitud y tratando de que las cejas no salten de tu cara cuando me mirás fijo.
La concentración con la que me ignorás cuando suena alguna música y se roba toda tu atención.
La cuarentena la pusimos nosotros, no tuvo nada que ver con la pandemia.
Pff, para qué te incluyo en mi decisión: fui yo solita.
Me diste demasiado poder y se me subió a la cabeza.
Creímos que íbamos de la mano pero la que caminaba adelante era yo. Y te diste cuenta cuando ya te sacaba como dos cuadras de ventaja.
Siempre te menosprecio, ¿no te da bronca? a mí, sí.
Pienso que no estás a la altura de mis manipulaciones y me aburro.
Sincericidio pandémico ven a mí.
Es probable que nadie en el mundo me ame como vos. Y no me alcanza.
Mejor dicho, creo que me sobra. No sé qué hacer con tanto, se me rebalsan las manos.
Cuando te pedí que primero fueras a descubrirte y colonizarte fue más por mí que por vos.
¿Cómo corresponderle la diplomacia a un territorio sin dueño? Yo no quiero conquistar ninguna tierra.
Quiero que te quieras, que te ames como te (y me) amo yo.
Es arriesgado, lo sé.
En el camino capáz te olvidás de mirar para atrás y yo también.
Ves?
El tiempo te mostró
Que no era un gran premio tenerme cerca.
Al ver
Tu no tan duro me
Robás de a una las defensas.
Lo que
Se daba y hoy no es
Me refriega a diario mis torpezas.
Será
Que el tiempo me educó
Matando lo que me ata a mi esencia.
Robé
Tu fe en mi y jugué
A que a tu frustración yo soy de piedra.
Y hoy sé
Que de un llanto no he
Pretender desarmarme a medias.
Entendí
Que lo bueno en mí no compensará mis fallas.
Hoy me vi
Tan lejos de mí que, la verdad, me espanta.
Entendí
Que lo bueno en mí no me salvará.
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