Lo manija que me deja tu presencia en mi mesa.
El mate que se desliza entre nuestras manos inquietas.
Un roce distraído
y tu mirada me encuentra.
No sé más que tu nombre
y eso me basta por hoy.
Para qué contarte tanto,
decirte que me gustan los gatos no cambia en nada
el resto de mis mambos.
Ya se hizo la noche
y el mate se lavó.
No tengo más yerba
pero por suerte estás vos.
No sé más que tu nombre
y eso me basta por hoy.
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