
Continuando con el rally de películas de Britt Robertson, esta vez vi "Ask me anything". Me pareció desde el principio una historia demasiado típica y esperable... Por momentos confusa por lo rápido que Katie, la protagonista, cambiaba de obsesión y lo fácil que conseguía lo que quería, aunque no era ni por asomo lo que necesitaba. Muchas veces creí que imaginaba cosas y recién al final comprendí que la intención de la película era efectivamente que temieras por Katie, que siempre andaba caminando sola por la calle por la noche, en horarios solitarios. O cuando entraba y salía de su casa me daba la sensación de que aparecería alguien y le haría daño. Pero después se daba un revolcón con alguno de sus amantes y me decía a mí misma que estaba exagerando con mi paranoia. Finalmente Katie desaparece y nadie la encuentra nunca más, desconociendo su paradero con o sin vida. Es un final abrupto, sí. Pero más o menos lo vas viendo venir, lo sentís. No sé si está basada en una historia real, pero podría. Pude identificarme con ella en algunos momentos, quizás con eso de no comprender del todo qué es lo mejor para uno. Katie arranca tomándose un año sabático porque no sabe qué hacer con su vida, y termina trabajando en una librería con un delincuente sexual al que le toma cariño, mientras se acuesta con su novio el golpeador, su amante el profesor de cine y, más adelante, con el padre del bebé que cuida cuando por fin sus padres la obligan a renunciar a la librería. En el clímax, queda embarazada y no llega a saber quién es el padre con certeza, por lo que cualquiera de los hombres de su vida puede ser el responsable de su desaparición. En general la película es una narración detallada de la forma en que Katie se va cavando su propia tumba y se tira lentamente a ese vacío del que no hay retorno. Es bastante triste, sobre todo porque los únicos que quieren ayudarla son su madre, que prefiere cerrar los ojos la mayoría de las veces, y su amigo el depresivo suicida. Qué vidas difíciles.
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