Voy a contarte cómo fue mi día. Me desperté siete menos cuarto de la mañana, pero di vueltas en la cama abrazada a mi zorro Enzo como hasta las siete y cinco, hasta que tomé coraje y me levanté. Entonces me metí a bañar a las corridas, me vestí, me maquillé y me sequé el pelo. Siete y media ya estaba saliendo de mi casa para ir a trabajar. Por suerte llego rápido a la cafetería, después de todo vivo al lado. Como fue poca gente, aproveché a hacer algunas compras del negocio mientras mi compañera atendía a los clientes. Fui a la farmacia, a la verdulería y a la papelera. Al mediodía almorcé una tarta de verduras con papas a la crema. Pocas veces el menú del día me atrae, ya que soy vegetariana y la mayoría de los días el menú tiene carne de algún tipo. Atendí algunas mesas, tampoco fue mucha gente el resto del turno. La más grande fue de cinco personas y me dejaron cincuenta pesos de propina. Francisco fue a almorzar como casi todos los días, pero charlamos poco porque yo estaba ocupada. Me hubiera gustado sentarme a conversar con él sobre este día. Tres y media me vine para mi casa, preparé todo para ponerme a limpiar y terminé durmiendo una siesta con el solcito de la tarde. A las seis me levanté, me hice un té con galletitas de agua y miré una película. Siete y media me vestí más o menos decente, bajé a buscar a Sofi a la cafetería y nos fuimos a la clase de teatro. Estuvo divertida. A las diez Fede nos pasó a buscar y vinimos caminando juntos hasta casa, pero Sofi se tomó un remis y se fue a la suya porque estaba cansada. Ahora estoy sentada escribiendo en la notebook, con Fassbender en el hombro y Fede cocinando atrás nuestro. Estoy muy cansada y me duele el cuerpo y la garganta, así que es probable que me esté enfermando. Seguramente cenemos, miremos un capítulo de Community y me vaya a dormir fusilada. No se me había caído una lágrima hasta ahora, que por fin estoy en mi casa y no tengo que hacer más nada que pensar o charlar con mi novio y siento que fue un día completamente intrascendente.
¿Querés saber cómo debería haber sido mi día? Me tendría que haber levantado con una sonrisa de oreja a oreja. Le habría hecho a mi hermana un colage con fotos en las que estuviera Matías y le hubiera escrito "Feliz cumple, Tutin". Si le hubieran hecho la fiesta hoy, me habría pedido el día en la cafetería. Pero como es miércoles, la fiesta seguro hubiera sido el fin de semana. Así que hoy habría ido a trabajar y le hubiera contado a todo el mundo que mi sobrino cumplía su primer añito. A la tarde habría ido a la casa de Dana con Pablo o con mamá y habríamos llevado facturas o torta de ricota o cuadraditos de grasa, que a Agustín le gustan y seguro a Matías también le gustarían. Llegaríamos llenos de regalos y Matías probablemente ya se mantendría parado por sí mismo y quizás daría algunos pasos. Sería otro príncipito rubio y cachetón como Agus y se reiría como las estrellas. La mirada de Pablo, su padrino, no podría contener tanto amor. Llegarían mensajes de felicidades en todos los grupos de whats app y también vendrían Débora, Benja, Flor, Laura y Olivia. Tal vez las compañeras del trabajo de Dana. Y Juan habría faltado al banco o llegaría tipo siete y comeríamos todos juntos, con Agustín y Matías haciendo lío. Yo sería una tía feliz. Seríamos una familia feliz y no lo sabríamos, creeríamos que tenerlo todo es lo más corriente y pasaríamos un día de los que llamamos normales. Y el fin de semana, la gran fiesta. Souvenires, globos, juegos, comida para tirar al techo, bailes, regalos, vasitos de colores y muchas risas.
Es difícil pensar cómo pasó mi día y compararlo con lo que imaginé. Es difícil vivir sin saber dónde está Matías, por qué se fue, cómo habría sido crecer con él, si voy a volver a verlo alguna vez. No tengo mucho más que decir, simplemente no quería dejarlo pasar.
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