
Acabo de ver "La primera vez", película típica para una tarde en la que no quiero pensar demasiado. Me gusta el romanticismo básico, sí, sí. Actúan Britt Robertson y Dylan O'Brien, dos jovencitos que me caen muy bien. Sobre todo ella, que tiene esa mueca sexy con la boca que me encanta. Cierra los ojos y presiona los labios, mientras traga saliva. Probablemente muchas mujeres lo hagan también (me incluyo), pero en pocas ocasiones resulta tan sensual. Y él es un nene lindo, claro, pero también es muy dulce por momentos. La verdad es que me gustó mucho la película. Se conocen de casualidad y pasan la noche caminando y hablando sobre cosas que uno suele contarle solamente a extraños. Seamos sinceros, no les decimos cómo estamos de verdad a nuestros amigos o seres queridos, al menos no por completo. Siempre es más fácil con alguien que recién conocés y no puede juzgarte ni aconsejarte subjetivamente. Así que me sentí muy identificada, seguramente todos sabemos lo que se siente caminar lento con otra persona que acabás de conocer pero realmente te gusta y querés que las cuadras sean más largas o que tu casa nunca aparezca para poder seguir conversando de lo que sea. Y después querés que te llame o te vaya a buscar, pero nada demasiado apresurado, aunque igual sería lindo, pero mejor no. Esos días son tan hermosos. Los nervios, las sonrisas, la lengua trabada de cosas no dichas. Es algo tan adolescente, sí, pero si lo pensás te pasa toda la vida. Siempre vas a conocer gente que te guste y no vas a poder hacer nada para evitarlo. Porque el mundo está lleno de personas hermosas, aunque me cueste admitirlo. Y no todo es como te dicen. Podés encontrar la forma de que funcione. Como pasa con los protagonistas: tienen una primera vez horrible. Y sí, me gustaría encontrar a alguien que diga que su primera experiencia sexual fue como en las películas. Pero la verdad es que es incómodo, duele, hay manos por todas partes porque no sabés en dónde ponerlas, transpiración, vergüenza, nervios. Pero también mucha emoción, impaciencia, curiosidad que invita a seguir intentándolo hasta descubrir más o menos dónde va cada parte y, finalmente, cuando los cuerpos logran adaptarse a la forma del otro nace una hermosa forma de conexión. Pero lleva trabajo, como cualquier tipo de relación, sea afectiva o corporal. Puntos para la película, ya que describió bastante bien mi primera vez. Y supongo la de muchos otros como yo. Y eso que soy romántica... A veces. Cuando puedo. Cuando quiero. Cuando me dejo sentir.
Lo mejor de todo es que "La primera vez" no te transmite una falsa historia de amor. Ellos no se juran amor eterno ni planean nada a futuro, simplemente se conocen y se gustan demasiado. Y quieren estar juntos, besarse, tener sexo. No es una fantasía ni es frivolidad. Viven el momento y hacen lo que sienten. Sí, era más fácil en la adolescencia, cuando no había nada más interesante que hacer. Nostalgia directo al corazón. Pero la sensación es la misma, eso no te lo quita nadie. Las cosquillas en el estómago no son un cuento chino, están ahí, pasan de verdad de vez en cuando. No hay que desaprovecharlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario