Francisco sigue viniendo casi todos los días a la cafetería a almorzar y siempre charlamos entre corridas. Las corridas son mías, bandeja de por medio, él se dedica a leer el diario y tararear las canciones. De vez en cuando me recomienda que lea algún artículo y yo le digo, con sinceridad, que no creo que vaya a leerlo. Pero igual él me cuenta de qué trata. Ayer escuchamos "Proud Mary", de Creedence, porque dice que se la recuerdo. Hoy pusimos "Angie", de los Rolling Stones, porque le gusta pero no me quiso decir la razón específica. Incluso se le llenaron los ojos de lágrimas y me dijo que gracias a este tipo de artistas es que el mundo todavía no se mató. Francisco usó palabras más elegantes, pero me quiso decir que el hombre no puede destruirlo todo por completo mientras exista este tipo de música, que es "alimento para el alma" (ahora sí lo cito). Creo que Francisco es un hombre muy solo, que viene a visitarnos para charlar con alguien. La comida ni siquiera es tan buena, mucho menos los precios. Disfruta de esos pequeños momentos en que podemos conversar sobre el clima o sobre el alma. Con él se puede hablar de todo. Atando cabos, creo que le gusta "Angie" porque le recuerda a ese su gran amor de quien a veces dice poco, que le dio los mejores momentos de su vida pero por algún motivo se separaron. También sé que puede haber tenido una hija, pero no sabe dónde está (quizás ni siquiera sabe si existe efectivamente). Ya no recuerdo cómo salió el tema, pero algo así entendí. Quisiera saber más, pero cómo podría preguntárselo sin que él mismo quiera contármelo. Y cuando parece que soy yo la que quiere saber más de él, lo escucho conversando con mi compañera sobre mí. "Sos una persona muy sabia", le dijo, porque estaban hablando sobre aprender a bailar tango y ella le decía que siempre hay que hacer lo que uno siente. Entonces mi compañera me señaló y dijo "¿Y Mery entonces?", probablemente con ironía. "Ella vive en un mundo dentro de otro mundo", le respondió mientras me sonreía. Pero no pude seguir escuchando porque me llamaron de una mesa.
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