I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

You just can't let shit go



Some Girls (2013) es una película sobre un hombre que está a punto de casarse y decide recorrer un par de estados para encontrarse con algunas de sus ex, para arreglar, por así decirlo, cuestiones inconclusas o enmendar errores (a través de conversaciones incómodas, algún que otro beso e información bastante limitada sobre los hechos reales) antes de dar el sí y despedirse para siempre de todas esas mujeres. Me gustó mucho porque a pesar de que no se sabe demasiado sobre el protagonista (ni siquiera su nombre), puede llegar a verse más o menos lo complicado de su personalidad, lo cobarde que es (todos lo somos de vez en cuando) y la dificultad que representa intentar conectar con alguien. Me refiero a crear un vínculo, sostenerlo, estar ahí, quedarse. Me pasa todo el tiempo. Yo misma huí de muchas personas, de situaciones hermosas, de lo que quería de verdad pero no pude manejarlo. 

Cuando uno crece recuerda determinadas relaciones o guarda, de alguna forma, momentos específicos con alguna persona que se convierte en un hito. Siempre me voy a acordar de mi primer novio, por ejemplo, de su boca, sus dientes, la forma en que se reía, lo que me hizo sentir. Y cuando hablo de él lo llamo "mi primer amor". Pero antes sentí otras cosas, y ni hablar después. Es sólo que los años siguen pasando y uno no puede pensar en todo a la vez, no puede guardar todos los momentos ni a todas las personas. "Te acordás cuando salías con...?", nos decimos siempre entre amigas, en un sinfín de risas. Y uno se avergüenza de algún infeliz con el que salió, pero por algo sucedió. Por algo lo conociste, lo besaste, le guiñaste el ojo, te pusiste celosa. Hubo algo que te gustó, algo que te hizo feliz aunque fuera durante unos minutos. Mi novio de la secundaria, por ejemplo, siempre me hablaba de superman y a mí me divertía. También besaba increíblemente bien y me gustaba muchísimo estar con él. Sin embargo casi nunca lo recuerdo ni lo nombro. ¿Pierde importancia en mi historia? ¿No forma parte, acaso, de lo que fui y soy? Quiero creer que sí.

Ojalá pudiera hacer un recorrido por mi vida "amorosa", por llamarla así (muy pocas veces se trató de amor verdadero), y volver a ver a tantos hombres que pasaron por mi vida, hablar sobre lo que sucedió (o no), recordar juntos lo que se sentía tocarnos, la emoción, el deseo, el desconocimiento, la juventud, la necesidad, el apuro. 

Y luego volver a despedirnos. O simplemente salir corriendo. 

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