I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

martes, 19 de abril de 2016

Crónicas perdidas III

Como siempre, el conocimiento enriquecía pero también pesaba. Quisiera decir que maldecía el día en que había decidido preguntarle qué sentía por mí -catalizador final de mi propia epifanía-, pero en verdad no lo hacía. ¿No era mejor dejar las cosas claras? Muchas veces nos habíamos dicho "te amo", pero siempre entre frases amistosas o disfrazado entre bromas. Como si decir "uf, sos tan gracioso, te amo" no tuviera significado. Pero ahora era diferente. Ésta vez me lo había dicho sin risas ni preámbulos. Sin un contexto que lo desestimara. Y yo no lo podía digerir, ni asimilar. ¿Debía responderle? ¿Decirle que sentía lo mismo? ¿O era egoísta amarrarlo a mí de esa forma? ¡Más egoísta que amándolo! Todavía recordaba la tarde en que me temblaba el cuerpo casi imperceptiblemente porque sabía que me iba a besar. Cinco años después no me había olvidado de la sensación. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario