I don't have the right name or the right looks, but I have twice the heart.

sábado, 9 de abril de 2016

Noche vieja

Termina una etapa o empieza o una nueva o un poco de ambas. Qué pasará, quién lo sabe. Y al que sepa que se lo guarde, no quiero saber. Iba a llamar a mis amigas para que me ayudaran, pero preferí hacerlo sola. Empacar. Revolver la habitación, dejar todo patas arriba y meterlo en cajas que me robé de los negocios... para transportarlas a un lugar nuevo y volver a desperdigar todo en un orden más o menos coherente. Bienvenidos a la era de la mudanza. Hoy es mi última noche en ésta habitación como la conocí durante toda mi vida. Bueno, salvo esa época oscura de mi niñez en que viví en el pasillo, jeje. Adiós, paredes rosadas y verdes. Adiós, ventana sucia. Adiós, estrellas en el techo y pósters de bandas y series. Adiós, privacidad. Las primeras dos horas de hacer las valijas constó de Mery sentada en el suelo ordenando libros. Me di cuenta de que mañana cuando tenga que transportarlos, voy a estar realmente nerviosa. ¿Y si no se adaptan al nuevo ambiente? ¿Y si se marchitan? ¿Y si los párrafos empiezan a secarse y las letras se mueren? ¿Y si soy yo la que no puede escribir en otro lado? Mi computadora sigue enchufada y estoy sumergida en el caos más grande desde la última vez que pinté y mi papá me obligó a darme un baño porque era una masa de mugre y pintura y la casa era un desastre. Pero ahora es diferente, ahora me voy. Quién lo hubiera dicho. Pero ya era hora, ¿no? Tengo veinticinco años. No sé por qué uno está programado para decir eso como si fuera un argumento. ¿Qué tiene que ver la edad? Pero supongo que igual tenía que irme. Ya no me da más la cabeza para estar acá. ¿Dije, además, que voy a vivir con un hombre? Que Dios me salve. Pero, por sobre todo, que lo salve a él. 


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