¿Sabés en qué pensaba? En ese último beso con sabor a café de mañana, después de una noche que se había parecido más a un comodín de una baraja robada. En eso pensaba. En ese sabor que se había quedado en mi cabeza por horas y en el que iba a vivir por el resto del día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario